La mezcla perfecta entre cocina y administración.
Como administradores debemos desempeñarnos en una gran cantidad de áreas posibles, por lo cual nuestra capacidad de adaptación a las distintas situaciones debe ser amplia.
Les presento la historia de Camilla, una joven que lleva el arte de cocinar en la sangre, pero sin embargo sabe que para triunfar en su área necesita saber sobre administración, esta joven desea establecer un negocio propio, siendo una necesidad contar con conocimientos administrativos para manejar su dinero, realizar planes estratégicos, evaluar resultados, entre muchas otras cosas que son de gran ayuda para el triunfo de su negocio.
Les presento la historia de Camilla, una joven que lleva el arte de cocinar en la sangre, pero sin embargo sabe que para triunfar en su área necesita saber sobre administración, esta joven desea establecer un negocio propio, siendo una necesidad contar con conocimientos administrativos para manejar su dinero, realizar planes estratégicos, evaluar resultados, entre muchas otras cosas que son de gran ayuda para el triunfo de su negocio.
Sabor en las venas
Fabiola Martínez O.
La Nación Digital.
Revista Dominical
Su familia paterna es oriunda de Francia, país de gran tradición culinaria; su madre es artista; sus abuelitas cocinan de maravilla, y la comida suele ser el centro de atención durante las reuniones sociales en su casa.Semejante herencia fue más que suficiente para que Camilla Ratton Pérez decidiera, al finalizar la secundaria, dedicarse a la cocina, convencida de que es un verdadero arte.
Muy joven viajó a París, Francia, para ingresar a la famosa escuela culinaria Le Cordon Bleu. Allí estudió durante un año y medio, para después efectuar seis meses de práctica obligatoria y obtener, finalmente, el Gran Diploma Le Cordon Bleu.
La mayor parte de su práctica transcurrió en la cocina del hotel Bristol, donde era la única mujer y trabajaba seis días a la semana, de 7 a. m. a 4 p. m. y de 5:30 p. m. hasta pasada la medianoche, sin más pago que la oportunidad de aprender. Después laboró en un restaurante más pequeño.
"La primera vez que estuve en una cocina casi me vuelvo loca porque es un trabajo muy duro y cansado. Además, al principio fue difícil porque no había vestidores para mujeres; de modo que tenía que ir al de hombres y ellos se sentían violentados. Sin embargo, aprendí muchísimo", narra la muchacha de 21 años."En Francia casi nadie estudia cocina, sino que muchos jóvenes empiezan a trabajar como aprendices desde los 14 años y así adquieren experiencia. Eso, sumado al alto desempleo, hace que el medio sea muy competitivo y agresivo; la gente se vuelve violenta y amargada porque trabaja bajo una presión enorme", añade.
Camilla regresó a Costa Rica hace dos años y montó su propio negocio: ofrece sus servicios de chef a grupos pequeños.
Por ejemplo, cuando un cliente planea organizar una cena, ella se reúne con la persona, le propone un menú acorde con la ocasión y con el gusto de los invitados, y el día de la actividad se traslada al sitio para preparar allí los platillos y servirlos personalmente a los asistentes.
"Me apasiona la parte estética y ceremonial de preparar los alimentos y servirlos, además de complacer a la gente en forma personalizada. Cuando sirvo algo, me gusta que sepa bien, que se vea bien y que esté recién preparado", afirma.
Aunque ha tenido éxito en el país, la joven volverá próximamente a Francia para ingresar a la Escuela de Artes Culinarias y Hotelería de Lyon, donde desea fortalecer sus conocimientos en el área administrativa, todo con miras a su anhelado sueño de inaugurar en el futuro su propio restaurante.









